No puedo olvidar uno de aquellos períodos de DT en donde tú no llevabas material y te veía con ganas de trabajar; yo me apresuré a terminar de usar los instrumentos y te dije: Mónica, toma…
No puedo olvidar tu cambio de parecer, comenzaste a trabajar, sacaste tus lápices de una bolsita transparente y los colocaste en tu tablero para trabajar. Al terminar me acuerdo de tu muy sincero agradecimiento… “Gracias”.
Así comenzó nuestra amistad… Empezamos a platicar en los recreos, períodos libres y en horas de almuerzo que junto con Linda, Andrés y Jonathan se hacían más interesantes…
Esos primeros días de nuestra amistad, cuando en mate nos cambiamos los cuadernos y casualmente estaba a la par tuya, y nos ayudamos para no colocar todo lo que nos faltaba…
También recuerdo la primera vez que almorzamos juntos con Linda y que estaban Brayan, “Jutiapa” y Carlos (hahahahaha y también recuerdo de lo que estaban hablando), ese 18 de febrero, que estabamos comiendo si no estoy mal, carne azada al ritmo de la música de banda… Después me recuerdo que fueron a no me acuerdo donde y pensé que ya no iban a regresar (tú y Linda) y me dormí. Hasta que de pronto llegaron y me despertaron…
Así fueron pasando los días, cada vez más bonitos y agradables, como cuando comenzaron a hacer pan y íbamos con Andrés a “ver si nos daban” (hahahaha) y daba gusto ir, hasta nos salíamos de taller y el profe Carrillo nos regañaba… O si nó iba solo por ir a platicar contigo y con Linda (entreveces por que tú salías más) y nos pasabamos el receso platicando.
Mis amigos me reclamaban que por qué no iba entreveces a comer con ellos a Caminos y era por que varias veces me quedaba a comer con ustedes (Tú, Linda, Anita y otr@s de su taller).
Todavía conservo con gran recelo este pequeño y talvez para tí insignificante papelito, pero con un gran contenido, con ese deseo de darme tu dirección de correo… y que hasta ahora recuerdo que nunca jamás me agregaste a tu red… y yo esperando a que te conectaras…
La verdad, hay muchas otras cosas que no recuerdo, pero que igual fueron muy especiales para mi y que no se si para tí lo fueron, pero la pasé muy bien esos días y le pido a Dios que regresen, por que me hacen mucha falta.
Bueno… hasta que por mi mente pasó algo que iba a cambiar el destino para siempre (mi atracción hacia tí) y que nunca lo tenía que haber sacado de mi cabeza por que decirlo fué mi condena…
Y llegaron esos malditos días oscuros, que nunca (hasta hoy) han vuelto a ser iguales. Ese 8 de marzo quedará marcado en mi vida para siempre. Fué la condena más vil y triste que sufrí. Ahora comprendo el precio que pagué por ese error que cometí.
Nuestra amistad se corrompió, cambiaron nuestras vidas (en la clase y en general) y después de eso (hasta hoy) no se ha vuelto a dar.
Comprendo que esto lo debería de estar diciendo de frente, pero la verdad, ya no tengo fuerzas… Lo escribo para que recuerdes que te sigo considerando como una gran amiga por todos estos buenos momentos (y aunque por corto tiempo) que pasamos. Espero que reflexiones, que me perdones y que veas que yo no soy lo que parezco, que soy alguien sincero y sin nada que esconder. Acepto mi error y comprendo que he pagado como debe de ser, pero todavía desisto de pagar (si algún día hubo) con nuestra amistad.
¿Crees que es necesario seguir así durante los 2 años y medio que faltan?
Inspiración:
#Nowplaying: La Canción más Bonita del Mundo – La Oreja de Van Goh
Photos by Nokia 5610




















q dicen los visitantes